2 de septiembre de 2013

La esponja y los chorreados:



Esta técnica hay que trabajarla en un patio o en un sitio que no importe que se ensucie y que sea de fácil lavado. Se coloca en una pared el soporte flexible o rígido según nos interese. Con esponjas de diferentes tamaños, con trapitos de franela, etc.

Previamente empapamos en colores, se tiran con furza al soporte, primero en la parte norte del cuadro y poco a poco se va bajando.

Se recomienda poco a poco, porque hay que ir observando lo que va saliendo para irlo estructurando. Según lo que el pintor desea hacer, el soporte puede haber sido previamente pintando con colores definidos, estudiados y armónicos, con el fin de que los chorreados ya consigan un fondo y se enriquezcan simultáneamente fondo y forma.